NOTA DE PRENSA – ALMUERZO DE LA INGENIERÍA INDUSTRIAL

EL ALMUERZO DE LA INGENIERÍA ABORDA EL RETO DE LA EXCLUSIÓN SOCIAL EN ESPAÑA

 

La solidaridad fue el plato principal en el Almuerzo de la Ingeniería Industrial organizado por la AIIM y el COIIM, celebrado en el Club Financiero Génova, en Madrid. En esta ocasión, la cita dejó a un lado los habituales debates técnicos para poner el foco en una realidad menos cómoda, la exclusión social.

El invitado, Manuel Bretón, presidente de Cáritas Española y de la Fundación FOESSA, compartió con los asistentes las principales conclusiones del IX Informe FOESSA 2025. Un diagnóstico que enciende una señal de alerta. Cerca del 19% de la población en España vive en situación de exclusión, lo que equivale a más de 9 millones de personas.

“La exclusión es mucho más que la pobreza”, subrayó Bretón durante su intervención, insistiendo en que se trata de un fenómeno complejo que afecta no solo a los ingresos, sino también al acceso a derechos, oportunidades y vínculos sociales.

La exclusión social en cifras

El informe, elaborado por la Fundación FOESSA, es uno de los estudios más amplios sobre desigualdad en España. Para su desarrollo se han analizado miles de hogares —en torno a 12.000 encuestas— y han participado más de un centenar de investigadores de universidades y entidades sociales. Un trabajo sostenido en el tiempo que permite observar la evolución de las condiciones de vida desde la crisis de 2008.

El análisis se articula sobre tres grandes pilares, el acceso al empleo, las condiciones de la vivienda y la calidad de las relaciones sociales. Tres ámbitos que, lejos de mejorar de forma homogénea, muestran signos de fragilidad y retroceso en determinados sectores de la población.

Durante su intervención, Bretón también situó el papel de Cáritas en un contexto más amplio. Recordó que la organización forma parte de Caritas Internationalis, una red presente en más de 160 países, en la que España ocupa una posición de referencia. En el ámbito nacional, explicó, su estructura se articula a través de las diócesis, con más de 70 Cáritas diocesanas que cuentan con equipos propios y ámbitos de actuación específicos, coordinadas, pero con capacidad de adaptación a la realidad de cada territorio.

Este modelo, basado en la coordinación y la adaptación local, encontró eco entre los asistentes. En un entorno como el de la ingeniería, acostumbrado a abordar problemas complejos desde soluciones estructuradas, la reflexión apuntó a la necesidad de integrar también la dimensión social en el diseño del presente. Porque, como se puso de manifiesto durante el encuentro, los retos técnicos y los sociales no avanzan por caminos separados.

Lejos de ser un fenómeno puntual, Bretón explicó que la exclusión social se ha ido consolidando como un problema estructural. Tener empleo ya no garantiza la integración, la vivienda se ha convertido en uno de los principales factores de desigualdad y, en muchos casos, los vínculos comunitarios se debilitan.

El encuentro, que habitualmente gira en torno a la industria, la innovación o la economía, adquirió así un tono distinto. Los datos no eran abstractos. Reflejan una realidad que avanza de forma silenciosa y que interpela también a quienes, desde la ingeniería y la empresa, participan en la construcción del presente.

Antes de concluir, Bretón lanzó una reflexión dirigida al conjunto de la sociedad. “Tenemos entre todos que conseguir que nuestro país vuelva”, en alusión a la necesidad de reforzar la cohesión social y no dejar a nadie atrás.

Más allá de las cifras, la intervención dejó una idea clara. La exclusión social no es una realidad ajena ni distante, sino un reto compartido que interpela al conjunto de la sociedad y también a quienes, desde ámbitos como la ingeniería, contribuyen a definir el presente y el futuro.