RECITAL DE VIOLÍN Y PIANO

Miércoles 23 de Septiembre 2026 – 18:00 horas

 

TOBIAS FERNÁNDEZ BORKEL (violín)

Nacido en 2001, comenzó sus estudios de violín a los 7 años con el maestro Sergo Lazarev. Es licenciado en violín por la Royal School of Music de Londres (LRSM). Ha realizado grabaciones para TVE, Radio Nacional de España y Onda Madrid. Ha participado como solista en el Festival Internacional de Música Clásica “Marqués de Santillana” en Buitrago del Lozoya y en la Catedral de la Almudena, Espacio Ronda, Auditorio Nikolaisaal de Potsdam (Alemania), Teatro Moderno de Guadalajara, Teatro CICCA de Las Palmas, Museo de la Evolución Humana de Burgos, Museo  Manga de Cracovia, etc. Ha sido artista invitado en los diversos espectáculos audiovisuales. Ha publicado las novelas La Sombra del Alce Dorado (Kinnamon, 2019), Sylvain (Kinnamon, 2021) y Efervescencias (Kinnamon 2026). Obtuvo su grado en biología en la Universidad de Tübingen (Alemania) y Máster en Neurociencia en Kings College of London (Reino Unido). En la actualidad realiza su doctorado en Neurociencia en la University of Zurich (Suiza) y trabaja en el University Children’s Hospital Zurich.

 

MIKHAIL STUDYYONOV (piano)

Estudió en el Conservatorio Estatal P. Mayboroda de Zaporozhye, obteniendo el Primer Premio de Honor y titulándose como Profesor de Piano y Profesor de Acompañamiento y en el Conservatorio Superior P. Tchaikovsky de Kiev. En 1997 continuó sus estudios de Música de Cámara en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid bajo la dirección del profesor Fernando García Escobar. En 1999 se graduó con el Primer Premio de Honor en el Conservatorio Superior P. I. Tchaikovsky de Kiev con los títulos de «Concertista de Piano», «Profesor Superior de Piano», «Profesor Superior de Acompañamiento» y «Profesor de Música de Cámara». En 2001 obtuvo el diploma de «Profesor Superior de Música de Cámara» en el Real Conservatorio Superior de Música de Madrid. Ha ganado diversos concursos de Piano y Música de Cámara en el Conservatorio Estatal de su ciudad natal. Colabora con las compañías Lírica de Nieves Fernández de Sevilla, Miramón Mendi, Opera Cómica, Trotea Asociación Cultural, Compañía Lírica María Dolores Font y Opera Nova. Ha dado conciertos con artistas destacados como Ara Malikian, Vasko Vassilev, Yaroslava Shevchenko, Tatiana Melnichenko, Enrique Encinas, Rafael Lledo, Santos Ariño, etc.

 

PROGRAMA MUSICAL

Parte I

MAX BRUCH

Concierto para violín n.º 1 en sol menor, Op. 26

·          Vorspiel: Allegro moderato

·          Adagio

Parte II

SERGEI RACHMANINOFF

·          Elegía, Op. 3, n.º 1 (piano solo)

·          Preghiera, transcripción para violín y piano de Fritz Kreisler del Concierto para piano n.º 2, Op. 18, II movimiento

·          Sonata para violonchelo y piano en sol menor, Op. 19 (arr. para violín)- III. Andante

·          Melodía, Op. 21, n.º 9 (arr. para violín)

·          Danza oriental, Op. 2, n.º 2 (arr. para violín)

·          Romanza, Op. 6, n.º 1

·          Danza Húngara, Op. 6, n.º 2

 

Este recital propone un recorrido por dos grandes representantes del Romanticismo europeo: Max Bruch y Sergei Rachmaninoff. El programa se divide en dos partes y combina una de las obras fundamentales del repertorio violinístico con una selección de piezas originales y transcripciones para violín y piano.

La primera parte está dedicada a Max Bruch y a los dos primeros movimientos de su Concierto para violín n.º 1 en sol menor, Op. 26. Bruch trabajó estrechamente con el violinista Joseph Joachim durante la revisión de la obra, cuya versión definitiva fue estrenada por el propio Joachim en 1868. El célebre violinista describiría posteriormente el concierto de Bruch como «el más rico, el más seductor» entre los grandes conciertos alemanes para violín. El carácter apasionado del primer movimiento conduce directamente al Adagio, centro lírico de la obra, en el que el violín desarrolla una extensa línea melódica sobre el acompañamiento orquestal, trasladado en este recital al piano.

La segunda parte presenta diferentes facetas de Sergei Rachmaninoff a través de obras originales de repertorio pianístico y camerístico. La transcripción permite que el violín asuma melodías originalmente concebidas para otros instrumentos, conservando el acompañamiento y la riqueza armónica característica del compositor. La Melodía, Op. 21 n.º 9, originalmente escrita para piano, adquiere en su versión para violín un carácter especialmente cantabile. La Danza oriental, Op. 2 n.º 2, concebida originalmente para violonchelo y piano, introduce un lenguaje de inspiración exótica, marcado por sus giros melódicos, contrastes rítmicos y cambios de carácter. El tercer movimiento de la Sonata para violonchelo y piano en sol menor, Op. 19, presentado aquí en una adaptación para violín, aporta uno de los momentos más reflexivos y meditativos del recital. Su línea melódica amplia y contenida, adquiere en el violín una sonoridad más luminosa y delicada,sin perder el carácter íntimo y profundamente lírico de la obra original. El programa incluye asimismo la Romanza y la Danza Húngara, reunidas en los Morceaux de salon, Op. 6, originalmente escritas para violín y piano. La expresividad íntima de la Romanza contrasta con el carácter brillante, rítmico y virtuoso de la Danza Húngara, que cierra el recorrido con una clara evocación del estilo húngaro.

El resultado es un recital dedicado a distintas expresiones de la música romántica: desde el gran concierto para violín prototipo del Romanticismo alemán, representado por Bruch, hasta el universo más íntimo, nostálgico y exótico de la música de salón rusa de Rachmaninoff. A lo largo del programa, el violín atraviesa distintos registros instrumentales y sonoros, asumiendo líneas originalmente concebidas para el piano, voz o violonchelo, y todos ellos reunidos en un recorrido que va de la amplitud concertante al lirismo más recogido.

Max Bruch (1838–1920) fue un compositor, director de orquesta y pedagogo alemán, vinculado a la tradición romántica de Mendelssohn y Schumann. Nacido en Colonia, mostró desde muy joven un notable talento musical y recibió una sólida formación en composición. A lo largo de su carrera ocupó diversos puestos como director en ciudades como Coblenza, Sondershausen, Liverpool y Breslavia, y posteriormente fue profesor de composición en la Escuela Superior de Música de Berlín. A pesar de vivir en una época marcada por importantes cambios estéticos, permaneció fiel a un lenguaje romántico de carácter lírico y conservador. Su música se caracteriza por la claridad formal, la riqueza melódica y una escritura especialmente idiomática para los instrumentos de cuerda. Si bien compuso óperas, obras corales y música sinfónica, su nombre permanece unido sobre todo al Concierto para violín n.º 1 en sol menor, Op. 26, una de las obras más emblemáticas del repertorio violinístico romántico.

Sergei Rachmaninoff (1873–1943), compositor, pianista y director de orquesta ruso, es considerado una de las últimas grandes figuras del Romanticismo tardío. Entre sus obras más conocidas se encuentran el Concierto para piano n.º 2, la Sinfonía n.º 2, la Rapsodia sobre un tema de Paganini, las Danzas sinfónicas y la Sonata para violonchelo y piano, Op. 19. Tras la Revolución rusa abandonó definitivamente su país en 1917 y se estableció posteriormente en Estados Unidos. El exilio transformó profundamente su vida: centrado en una intensa carrera internacional como pianista, compuso con menor frecuencia, mientras su música conservaba la nostalgia, el lirismo y la memoria sonora de la Rusia que había dejado atrás. Sus obras muestran especialmente su capacidad para crear melodías amplias, íntimas y profundamente cantabile.

Adrian Ludwig Richter, La travesía junto al castillo de Schreckenstein (Die Überfahrt am Schreckenstein), 1837. Colecciones Estatales de Arte de Dresde (SKD), Dresde.